Archivo de la etiqueta: recetas

Brownieadicta…

 

Mmmmm… Si hay un dulce que me vuelve loca es el brownie, ese bizcochito de chocolate, jugoso, con trocitos de nueces.

Es uno de mis caprichos preferidos, bueno, junto con la tarta de queso y arándanos, ah, y la de manzana y las tartaletas de frutas y ¡el flan de queso! ¿A que va a resultar que no solo soy brownieadicta? Pues qué chasco. Yo que iba a presumir de adicción al chocolate y resulta que la adicción es a las calorías.

En cualquier caso, no miento si digo que adoro el chocolate y me suele pasar que cuando llego a casa por las tardes, me apetece un aporte calórico extra. Será quizá por el desgaste mental de todo el día o porque las pilas necesitan algo de batería, ese chute de azúcar me anima a afrontar el final del día. Pero no me lo suelo permitir, salvo ocasiones especiales. Y ayer era una. ¿Por qué? Porque tenía capricho nuevo: el molde de Lékué para hacer mini brownies. No pude resistirme.

No es que sea una virtuosa de las presentaciones exquisitas. Quizá por falta de tiempo no puedo dedicarme a realizar virguerías sobre los pasteles, las tartas o, incluso, en los platos salados. A lo más que llego es a emplatar una ensalada en un molde redondo, por ejemplo. Pero me encantan todos los cachiperres (gadgets, en fino) que me facilitan la tarea de las presentaciones porque, lo reconozco, qué placer egocéntrico me da sacar a la mesa las recetas que me he tirado horas preparando y que los invitados se sorprendan con su presentación. Creo que comer por los ojos es muy agradable.

Y el otro día, echando un vistazo a la página web de Lékué, que es una marca que me encanta, me animé a comprar por Internet este molde que os comento que estaba esperándome ayer cuando llegué a casa.

El caso es que este molde se me antojó precisamente porque me cautivó la idea de presentar trocitos de brownie en cuadraditos, cada uno con su decoración. ¿No es perfecto? En lugar de cortar el brownie como hacía hasta ahora, con el riesgo de que se desmigaje, ahora pondré unas coquetas porciones.

Brownies

 

Brownies decorados

 

Moldes para Brownies

 

Moldes para Brownies de Lékué

 

Moldes para mini Brownies de Lékué
www.lekue.es

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

Cocina sana para niños

La principal preocupación de los padres es que su hijo crezca sano. Sin embargo, en nuestro país, la tasa de obesidad infantil se ha cuadruplicado en los últimos 30 años. Hoy en día, uno de cada tres niños pesa más de lo que debería. ¿Qué está ocurriendo? La dietista-nutricionista Amaia Díaz de Monasterioguren nos da las pautas para evitar el sobrepeso y garantizar una alimentación correcta.

Amaia Díaz de Monasterioguren. Nutricionista.• ¿Cuál es la causa de que los casos de obesidad infantil se multipliquen?
El estilo de vida actual es diferente al que existía cuando nosotros éramos pequeños. Los adultos vivimos deprisa y, al carecer de tiempo, perdemos la tradición de preparar comidas caseras. Y, por supuesto, los niños son un espejo de lo que hacemos los mayores. Cuando se detecta que la relación entre la altura y el peso de un niño no está equilibrada, es preciso hacer un estudio. Conviene analizar qué tipo de alimentación se hace en casa y, si es necesario, modificar los hábitos de toda la familia. Otros factores a investigar son la posibilidad de que el niño tenga un problema psicológico puntual, la falta de ejercicio físico o la aparición de alguna alteración endocrinológica.

• ¿Es un error pensar que un niño gordito sólo tiene un problema estético y que cuando crezca, su cuerpo se estilizará?
Un niño obeso tiene probabilidades de ser un adulto obeso. Aumentará el riesgo de que, cuando sea mayor, padezca diabetes, problemas cardiovasculares, locomotores —con daños en articulaciones y dificultad de movimiento—, hipertensión arterial e, incluso, aparición de cánceres relacionados con la acumulación de grasa en el cuerpo.
La obesidad es un problema de salud que exige cambiar pautas, hacer pactos con el niño e invitarle a que participe en la cocina, que intervenga y sea el protagonista.

• Cada vez es más frecuente ver a niños comiendo chuches y bollería industrial…
No es una cuestión de prohibir, sino de elegir bien. En lugar de chuches, se les puede ofrecer frutos secos, un tesoro de la naturaleza que forma parte de la pirámide alimenticia en la dieta mediterránea: un puñadito de pipas, de pistachos… En cuanto a la bollería, basta con leer las etiquetas de su composición para adivinar qué estamos permitiendo que entre en el organismo de nuestros
hijos. La alternativa sería la pastelería casera: un bizcocho o unas galletas elaboradas en casa, con ayuda del niño. Pero tampoco es necesario que sea a diario: puede ser el fin de semana, como un premio a su buena conducta.

• Para que el niño crezca sano, ¿qué alimentación deberíamos darle? Por ejemplo, empecemos por el desayuno.
Un vaso de leche y unos cereales simples. Puede ser una tostada de pan con aceite de oliva, o de pan con mermelada, o unas galletas tipo María, muy sencillas. Si está habituado a copos, éstos deben ser los más simples del mercado: de maíz o de arroz, sin otros aditamentos.

• A media mañana, para el cole, que lleve…
Nunca bollería o dulces. Tres días a la semana, que tome una pieza de fruta. Si le da pereza, se le puede trocear y envasar al vacío para evitar que se oxide. Los otros dos días, que se lleve unas galletas simples o caseras.

• Llegamos a la comida. Para quienes van a casa, ¿qué les preparamos?
No importa la cantidad, sino la variedad. Para que nos resulte más fácil, lo mejor es hacernos tablas con las comidas de lunes a domingo. Lo ideal es, de lunes a viernes, de primero, una verdura de temporada ¡tenemos una huerta excelente! Y los fines de semana, que es cuando tienen partido o hacen más actividades físicas, un primer plato de pasta o arroz, que también puede incluir verduras.
En cuanto a los segundos platos, se alternará pescado, carnes —en mayor proporción las blancas, es decir, pollo, pavo y conejo, que las rojas— y legumbres. De hecho, las lentejas, el cocido, las alubias o los guisantes se deberían tomar dos veces por semana, pero sin grasa. Lo que sí se puede hacer es hervir, en un cacito aparte, un trocito de chorizo, y dárselo como premio. Las legumbres se pueden acompañar con un poquito de arroz, que refuerza la asimilación de la proteína de la legumbre, o con un chorrito de vinagre, que ayuda a que el cuerpo absorba el hierro contenido en ella. Como postre, dos días a la semana yogur lo más tradicional posible —es mejor uno natural o de sabores simples, como fresa, que cualquier producto lácteo elaborado— y, el resto de los días, fruta de temporada.

• Llega la hora de la merienda.
Y tiene que ser ligera, para que durante la cena tengan apetito: fruta y un mini bocadillo. El fin de semana también se les puede dar arroz con leche o natillas hechas en casa.

• Por último, ¿qué hacemos para la cena?
Que debe ser a una hora temprana, porque de lo contrario, el cansancio y el sueño le quitará el apetito. Si mientras se prepara la cena el niño tiene hambre, se puede calmar con un poco de fruta. La cena es muy importante, ya que en el caso de que el niño coma en el colegio es el momento ideal para equilibrar la alimentación. Además, debe ser ligera y simple. El problema es que también los padres están cansados a esa hora y con pocas ganas de cocinar. El truco es, durante el fin de semana, dejar preparados los primeros platos para sólo tener que hacer los segundos. De primero, sopa casera, purés de verduras diferentes para que tengan colores distintos —muchas veces comemos por los ojos— o algún hidrato: patata cocida, asada o en puré. De segundo, pescado y huevo dos veces a la semana, en tortilla francesa o en tortilla con patata cocida y calabacín. El fin de semana puede haber pizza casera, sandwich y barbacoa de pollo, pavo o pescado. Como postre, queso (cuanto más fresco sea, menos grasa tendrá), yogur sencillo o un vaso de leche.

• ¿Cómo se le puede acostumbrar a que coma sano el resto de su vida?
Para empezar, comiendo sano los padres. Si ven que nosotros no desayunamos, ni comemos fruta, ellos tampoco lo harán. El menú debe ser el mismo para toda la familia y es importante que cada comida se haga en común, sin que los niños almuercen o cenen solos, antes que los adultos. Por supuesto, nunca se les debe dar platos precocinados, sino elaborados en casa. Y habituarles a técnicas culinarias sencillas: plancha, horno, vapor…

• Y con el caso contrario a la obesidad, el niño que no come, ¿qué se puede hacer?
Si la falta de apetito es repentina, conviene investigar si hay alguna causa: un problema en el cole, la llegada de un hermanito… Es fundamental no obsesionarse ni castigar al niño: su inapetencia puede ser, simplemente, una forma de llamar nuestra atención ¡a veces, los mayores aprovechamos los problemas en la mesa para enfadarnos y descargar nuestras tensiones! Es básico servir menos cantidad en el plato, mantener un horario fijo e involucrar al niño en el proceso: hacer juntos la compra, que escriba en un papel el menú… Y, sobre todo, no desesperarse ni tirar la toalla. Si un día, una receta no funciona, no desistas ni excluyas ese alimento de la dieta: pruébala dentro de un mes ¡y quizá entonces tengas suerte y le guste! Otra opción es enmascarar ese ingrediente que, de momento, no le gusta. Utilízalo para decorar el puré, en forma de ojitos o boca. E invítale a que cocine contigo, que meta sus manitas y se manche. Porque además de nutrición, la cocina es sabor, color, olor… sensaciones.

Amaia Díaz de Monasterioguren. Es dietista-nutricionista y autora de Mi bebé come sano, editado por Alfa, y de Comer y crecer, de editorial Ttarttalo.

Más ideas para mejorar la alimentación de tus hijos >>


  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

EMPEZAR A COMER BIEN

¡Qué poco queda para que llegue Papá Noel! Y sólo un poco más para la agradable visita de los Reyes Magos.

Todavía habrá algún rezagado, como yo, que ande dando vueltas a los regalos. Pues para los que tengan cerca alguna embarazada o reciente mami, aquí va esta propuesta de Chicco y De’Longhi: el robot de cocina Chicco De’Longhi & Me!, desarrollado para ayudar a que los bebés se conviertan en adultos sanos con papillas elaboradas a partir de recetas específicas con aval pediátrico.

Cuántas veces habré escuchado a las mamis que no tienen tiempo suficiente para todo. No se trata de ser súper mamás, pero una ayuda en la cocina viene bien. Además, si cuidamos nuestra alimentación a diario, con más razón la de nuestros peques.

¿Y os habéis fijado en su diseño? Es de capricho, compacto y fácil de usar. Descongela, hierve, cuece al vapor, tritura, bate, mezcla y cocina como una olla gracias a la función de cocina tradicional.

Pero además, incluye un recetario de más de 100 recetas, organizadas por edades.

Robot de cocina Chicco De'LonghiRobot de cocina Chicco De’Longhi & Me! desde 299 €. Disponible en rojo y en azul.

¡Ah! Y no sólo tienen que tomar los platos los peques… Si son sanos para ellos, lo son para toda la familia.

Alejandra Muñoz (colaboradora de redacción)

 

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

Hoy preparo el aperitivo

Adoro el aperitivo. Esa sensación de picotear algo rico, sin prisas, mientras esperas a que llegue el menú completo. Mis amigos y yo hemos planeado para este fin de semana una comida “de traje” en mi casa. Cuando lleguen, cada uno irá diciendo aquello de “yo traje la ensalada de pasta”, “yo traje el pollo asado”, “yo traje el helado…” A mí me ha tocado preparar el aperitivo. Y hoy pienso planificar cada detalle.

Número de viandas. La función del tentempié es abrir el apetito, no saciar a los comensales de tal manera que, cuando empiece la comida, ya estén empachados.
Un aperitivo nunca debe exceder los cuatro tipos de picoteo, y sí centrarse en platos que estimulen el hambre: salados, con vinagre…

Capítulo de bebidas. ¿Qué gracia tendría si no fuera por ellas? Es básico incluir bebidas alcohólicas que sean fáciles de servir, pero también se deben ofrecer refrescos o zumos.

La intendencia del éxito. Imprescindibles, muchas servilletas de papel, pinchitos o palillos, para que nadie se quede sin saber cómo llevarse a la boca ese canapé escurridizo, materia prima en abundancia y, sobre todo, estar relajada:
nada de tensiones, que enrarecen el ambiente y quitan el hambre

Si quieres más ideas pincha aquí.

¡Seguimos en contacto!

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

SUSHI Y ROLLITOS CASEROS

¿Quién quiere ir a cenar a un japonés cuando tú misma puedes hacer sushi sin moverte de casa? La firma Leifheit acaba de lanzar Perfect Roll, un  aparato que sirve para elaborar rollitos y quedar como una profesional de la cocina asiática.

El ingenioso gadget tiene una banda de plástico rematada por una presilla y una lengüeta, donde se colocan los ingredientes. Después, se lleva los extremos de la banda de un lado a otro y, en tres movimientos, el rollito está listo para colocar en el plato.

Pero no sólo sirve para emular a los genios del sushi. Perfect Roll también permite elaborar canutillos de carne picada, barritas de cereales para la merienda de los peques o hatillos de arroz con hojas de parra típicos de la cocina tradicional griega.

Sushi roll

Su precio: 19,90 €.
Leifheit: www.leifheit.com

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest