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¿Quieres aprender a hacer pan?

 

¡Qué rico está el pan! A mí, que tengo un serio problema de incompatibilidad con el horno (creo que soy la única persona del mundo a la que la masa de los bizcochos, en vez de subir, le mengua), me encantaría plantarme el delantal, llenarme de harina hasta los codos y amasar una barra. Me imagino su aroma flotando en la cocina, la carita de admiración de los niños “Mi mamá hace el mejor pan del mundo” y a mi pareja mirándome con arrobo, con una copa de vino en la mano mientras piensa “Si es que no hay otra como ella”.

Y entonces es cuando suena el despertador y termina el sueño. Pero, como bien dice el anuncio de la Lotería, los sueños a veces se hacen realidad. Os cuento.

Acabo de volver del Taller Pan y Cebolla. ¿A que el nombre, de entrada, apetece? Es un espacio donde el estilista gastronómico Miguel de Torres organiza cursos de cocina. Los hay para aprender a hacer pan, pero también sobre cocina asiática y talleres de vino.
¿Queréis curiosear? Entremos, entremos. Aquí es donde se hacen los talleres.

Taller Pan y Cebolla. Miguel de Torres.

 

Y estos algunos de los panes que Miguel de Torres enseña a hacer en sus cursos. Pan rústico…

Taller Pan y Cebolla. Miguel de Torres.

 

Pan de leche…

Taller Pan y Cebolla. Miguel de Torres.

 

Los cursos oscilan entre 3 y 4 horas, en un solo día: así, a media mañana te comes el pan precocinado que compras en el súper de la esquina y, cuando sales, vuelves a casa con las técnicas de un experto panadero bajo el brazo.

Taller Pan y Cebolla. Miguel de Torres.

 

Psss, ¿os puedo contar un secreto? En Pan y Cebolla he descubierto, además, dos electrodomésticos de Hotpoint con los que se trabaja en el taller que me han echo ojitos. El primero, un horno de 90 cm de ancho. Mirad, mirad a Miguel metiendo en él las barras…

Taller Pan y Cebolla. Miguel de Torres.

 

Y el segundo, el frigorífico gavetero que había justo debajo. Aquí, una amiga curioseándolo… ¡era tan tentador abrir y mirar lo que había dentro!

Taller Pan y Cebolla. Miguel de Torres.

 

Lo dicho, mi vista al taller fue todo un flechazo al más puro estilo “Contigo, pan y cebolla”.

www.panycebollataller.com/taller-basico.html
www.hotpoint.es

Susana González

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Cocina a la brasa, en el micro

En una época en la que ya casi nadie cree en milagros, tengo que contaros que he estado presente en un acto de fe. Os cuento.

El otro día fui a la presentación de una nueva gama de hornos microondas Solar Series de LG. Hasta ahora, cada vez que alguien me sugería la posibilidad de cocinar en un micro, automáticamente mi cabeza volaba hacia el típico pescadito medio hervido sobre un lecho de verduras más bien tristonas. Para entendernos: un concepto “comida de dieta” saludable tirando a soso.

Y hete aquí que, cuando llegué a la presentación y me encontré con Darío Barrio (el cocinero, sí), con un chuletón, una dorada y unos contramuslos de pollo, pensé “¿esto tan rico en un micro? ¡qué pena!” Pero después de que Darío nos indicara cómo teníamos que elaborar cada plato y los metiera en el horno micro Solar Series, ya empecé a sentirme menos desanimada. Porque el olorcillo que salía era toda una promesa de algo sabroso y rico.

Daio Barrio presenta los hornos microondas Solar Series de LG.

“¿Hay gato encerrado?”, me pregunté. No, lo que hay es una lámpara de cocción que incorpora un filamento de carbón. Este emite unos flashes de luz intensos que permiten cocinar los alimentos tanto dentro como fuera, con un sabor similar al que se consigue en un horno de leña.

Hornos LG Solaris.

Pero no acaba ahí la cosa. Los expertos de márketing de LG nos explicaron que la nueva gama utiliza una tecnología (para fanáticos de lo tecno: lightwave y convección activa) que permiten ahorrar un 30% de tiempo y un 40% de energía. “Eso sí que es raro”, pensé yo, incrédula. Pero estos ojitos lo comprobaron por sí mismos. La cuestión es que tú le indicas al horno el peso de lo que metes (medio kilo, tres cuartos…), luego pulsas en los mandos lo que quieres hacer (pollo asado, nugets…) y el horno, que es muy listo, calcula automáticamente el tiempo de cocción que hace falta, sin necesidad de un precalentamiento.

Y, para que nadie me tome por mentirosa, aquí os paso las fotos de las comiditas que preparamos.
¿Qué opináis de este chuletón? Parece asadito a la leña…

Hornos LG Solaris. Carne a la brasa.

 

¿Y estos rollitos de pollo asados, rellenos con sal, ajo, higos secos bañados en Brandy y una vaina de canela? Por cierto, la salsa combina piña natural y menta…

Hornos LG Solaris. Pollo

 

Y qué decir de la doradita…

Hornos LG solaris. Dorada.

 

Pero lo que más me gustó de todo fue cuando me asomé al horno micro Solar Series y vi su interior churretoso. “Ay, ahora viene el momento limpieza”, me lamenté. Entonces me explicaron que esta gama tiene un interior revestido con pintura nada porosa, lo que facilita hasta un 10% su limpieza.

Ver para creer. Lo que os decía…

www.lg.com/es

Susana González

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