A la pálida luz de las velas

Nunca olvidaré lo que me contaba hace tiempo una querida amiga: su marido se quejaba de que su casa parecía un velatorio y es que, cuando entraba cada tarde, le sorprendían luces titilantes y aromas exóticos que desprendían las numerosas velas que ella distribuía por cada habitación. Y ahora, cuando añado una vela nueva a mi extensa colección, siempre me acuerdo de Pedro y de su adversión a las inquietantes llamitas que poblaban su casa…
Bajo el mágico círculo de luz que proyecta una vela se han escrito poemas de amor, tratados de filosofía o acuerdos históricos, porque durante siglos fueron la única iluminación que alumbraba las largas noches del pasado. Ahora, carentes de ese pragmatismo, su poder decorativo es innegable. A mí me encantan en la mesa —solo encendidas por la tarde o de noche, por favor—, en el tocador, el cuarto de baño o el salón.
Y cuando descubres las auténticas velas hechas con cera de abeja y aromatizadas con aceites esenciales, ya no hay vuelta atrás. Hace años cayeron en mis manos las de la firma Dyptique y fue un flechazo inmediato. Puede que sean más caras, pero duran también una eternidad y sus aromas permanecen, son intensos pero también sutiles, y flotan en el ambiente durante horas… ¡Un placer para los sentidos!

La exquisita firma Diptyque, en Madrid.

La exquisita firma Diptyque, con velas y aromas selectos, abrió recientemente sus puertas en Madrid.

Vela de Broste Copenhague en Vela Market.

Vela Market, especialista en velas en Madrid, nos propone para Navidad el clásico cirio de Adviento, de la firma Broste Copenhague.

En nuestro país también podemos presumir de cererías de referencia, como Vila Hermanos, una firma valenciana con años de experiencia, que ofrece velas fabricadas con cera vegetal 100%, mecha de algodón, libre de metales pesados y de quemado limpio, y aromas de aceites esenciales que proceden de Grasse, en la Provenza Francesa, utilizados en un porcentaje tan alto, que casi se puede hablar de fragancias hechas vela.

Las velas de Vila Hermanos.

Las velas de Vila Hermanos, una firma española que nació en 1904, son artesanales y amigables con el medio ambiente.

Y sí, es importante gastarse un poquito más, porque como en todo, se nota. Las velas vegetales duran mucho, no contaminan y son más saludables. Piensa que cuando una vela se consume y está fabricada con ingredientes como la parafina o el aceite de palma, puede emitir también gases y humos nocivos para la salud y el medio ambiente.

Rituals también ofrece su colección de velas.

Firmas especializadas en cosmética natural y aromaterapia, como Rituals, también ofrecen su colección de velas, con ediciones especiales según la época del año.

Con aroma de castañas, de Jovoy.

Con aroma de castañas, de Jovoy, ideal para otoño.

 

Velas de la firma Affari.

El poder decorativo de una composición realizada con velas queda patente en este bodegón, realizado con las de la firma Affari.

Yo os recomiendo que os déis un capricho, que os compréis una vela de calidad  y que la guardéis con celo, como si de un buen vino se tratara, para encenderla en alguna ocasión especial o, simplemente, porque hoy es hoy.

Cristina Sánchez (redactora jefe)
@crisangar

 

 

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2 pensamientos en “A la pálida luz de las velas

  1. Begoña Fernández

    Dentro del universo Velas se nota las que son de calidad… ¡Cuánta verdad hay en este post! ¡Ah! y nunca se me había ocurrido pensar que las velas hay que tratarlas como a un buen vino… ¡Cierto también!

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